Los testimonios que confinnan el desarrollo del proceso de debilitamiento y la subsecuente desaparición de la consonante /d/ intervocálica en español, se remontan a fechas muy antiguas. En la actualidad, frente a palabras que han conservado la /d/, como crudo (de crudu), nido (de nidu), hay otras donde se ha perdido, como oir (de audire), creer (de credere), pie (de pede(m)). Sin embargo, las demás sonoras, /b, g/, se han conservado con mayor regularidad. Se trata de un fenómeno revelador de que posiblemente las dentales se caractericen por un grado menor de fuerza consonántica que las labiales o las velares.